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Campaña, para realizar tu propio compostaje.

Qué es? Como realizarlo? Para que sirve? Qué residuos se pueden compostar?

02 de julio 2019

  • ¿QUÉ ES EL COMPOSTAJE?

Compostar significa someter la materia orgánica (en nuestro caso, restos orgánicos de la cocina y del jardín) a un proceso de transformación natural hasta obtener un producto, el compost, de gran calidad como abono orgánico, ya que además de su función como fertilizante, mejora la estructura del suelo aportando materiales húmicos que pueden compensar las pérdidas debidas a actividades antropogénicas.

El proceso es prácticamente el mismo que tiene lugar en los suelos naturales de los bosques caducifolios con una aportación importante de materia orgánica y, como en éstos, el resultado es la formación de “compost-humus”. Sin embargo, en nuestro caso, el del compostaje, la cantidad de organismos que participan en el proceso de transformación de los restos orgánicos es significativamente superior a la de los suelos naturales, razón por la cual podemos transformar en poco tiempo una gran cantidad de materia orgánica.

  • ¿CÓMO SE COMPOSTA?

Respecto al compostaje es importantes diferenciar entre:

· Material pobre en estructura (material verde): pieles de patata y cáscaras de huevo, té y poso de café, restos (crudos) de fruta y verdura, hojarasca y césped, etc…

· Material estructural (material marrón): ramas, leña pequeña, poda de zarzales, paja, etc…

Si les garantizamos unas buenas “condiciones de trabajo” (buenas materias primas, suficiente aire y humedad adecuada), encontraremos en los organismos compostdores unos “colaboradores” muy aplicados y diligentes.

Para obtener las condiciones idóneas podemos seguir la siguiente regla básica.

Se mezcla:

· Material seco con húmedo.

· Material grueso con fino.

· Material viejo con fresco.

· Restos de cocina con restos de jardinería.

· La adición de compost fresco y/o maduro o de lombrices acelera el proceso.

Es necesario evitar en general crear condiciones que puedan afectar a una evolución correcta y sostenida del proceso de compostaje:

· Es necesario evitar la formación de mohos, por ejemplo, por añadir de una vez grandes cantidades de pan, de copos de avena u otros cereales, grandes cantidades de piel de naranja, etc..

· Cuando tenemos un compostero pequeño o en sistemas sin drenaje (vermicompostero) es necesario evitar el desencadenamiento de procesos anaeróbicos de fermentación/putrefacción, por ejemplo, por añadir tomates podridos que generan gran cantidad de “juguillo” ácido que nos puede modificar las condiciones de la mezcla

· Igualmente es necesario en estos casos, evitar añadir grandes cantidades de material muy húmedo, como hierba de césped o hojas de lechuga, etc..Será conveniente dejarlo secar un poco antes de depositarlo en el compostero.

Es necesario evitar introducir materia que afecte a la calidad y por lo tanto el posible uso y aplicación del compost:

· La carne, el queso, los restos de platos preparados tienen un alto contenido salino que empeora sustancialmente la calidad del producto

· El papel impreso en color, al igual que los restos recogidos al barrer o pasar la aspiradora, pueden contener concentraciones muy elevadas de sustancias nocivas (metales pesados)

· Si añadimos maleza o “malas hierbas” germinadas y el proceso no alcanza suficiente temperatura, es posible que las semillas resistan y se encuentren posteriormente en el composta, de manera que al utilizarlo para abonar la tierra estaremos sembrando plantas no deseadas. Evitaremos este problema arrancando la maleza verde o no germinada.

INSTALACIÓN DEL COMPOSTERO

Inicio del proceso.

En sistemas instalados en el jardín en contacto con la tierra, tanto si se trata de composteros como de montones de compostaje, es fundamental preparar una buena base, ya que ésta actuará por un lado como drenaje (es necesario evitar que el compost tenga los “pies mojados”) y por otro lado permitirá la entrada de aire y su circulación a través de la masa en descomposición y transformación. Al mismo tiempo posibilitará que los organismos descomponedores que hallamos en el suelo de forma natural, penetren dentro de la masa de materia orgánica y la descompongan adecuadamente.

Compostero común (de listones de madera o silo de plástico).
  • Cubrir el suelo en la base del compostero con una capa de 10 a 20 cm de ramas troceadas o material estructural.

Si disponemos de material para hacer la mezcla:

  • Mezclar 2/3 de basura tierna y húmeda (poda de césped, flores, restos de cocina) con 1/3 de material seco y grueso (ramas troceadas, serrín,…).
  • Disponer la mezcla en el compostero de manera que quede suelta y cubrirla con una fina capa de tierra, compost semimaduro o picadillo de paja (esta capa fina intercepta los posibles malos olores).
  • Ir llenando el compostero según este mismo esquema: mezclar basura seca y húmeda y cubrir con una capa fina.

Si básicamente disponemos de restos de cocina:

  • También nos podemos orientar con la “regla de la mano”: un grosor de 4 dedos de restos de cocina y de 1 dedo de material estructural seco.
Compostaje en pila.

Para el compostaje en montones es necesario seguir el mismo esquema de formación del montón por capas de material. El montón ha de tener una forma triangular de unas dimensiones de 1,5 m de anchura y 1 m de altura. El montón se puede hacer tan largo como se desee.

Podemos partir de dos situaciones iniciales:

  1. Tenemos muchos restos a la vez (porque hemos podado y arreglado el jardín): Haremos un montón depositando el material en capas, como se ha explicado anteriormente, y lo taparemos con 1-2 cm de tierra. Lo cubriremos con una esterilla de paja o una lona de material transpirable.
  2. Tenemos de forma continuada pequeñas cantidades de restos de cocina y jardín: vamos depositando los restos encima del montón y, alcanzando un grosor de 15-20 cm, lo cubrimos con tierra o compost semimaduro siguiend como siempre la estructura en capas. Mantener tapado el montón.
¿Por qué es necesario tapar el montón?
  • Para evitar la pérdida de calor.
  • Para evitar que se empape con la lluvia.
  • Para evitar que se seque demasiado.
  • Para mantener los nutrientes en el montón y evitar que se dispersen.

  • ¿QUÉ SE PUEDE COMPOSTAR?

Sin problemas:

  • Restos de cocina y del hogar.
  • Restos crudos de verduras y frutas.
  • Poso de café y té, filtro incluido.
  • Bolsitas de infusiones (atención con las grapas metálicas).
  • Flores, ramos marchitos y plantas.
  • Pelos, uñas.
  • Viruta y cenizas de madera no tratada.
  • Cáscaras de huevo.
  • Restos de jardinería y huerta.
  • Restos de poda de árboles, arbustos y matorrales (troceado previamente).
  • Poda de césped.
  • Restos de la cosecha de verduras y de flores.
  • Fruta caída.

En poca cantidad:

  • Piel de plátano y cítricos.
  • Papel de cocina y toallitas de papel, hueveras de cartón.
  • Papel de periódico (sin impresión a color) y cartón ondulado.
  • Serrín, sólo de madera (no de aglomerados).
  • Hojarasca de castaño, nogal, roble y encina.
  • Aceite de aliñar.

La cantidad final depende de la “capacidad de absorción” que tengamos en el montón o el compostero, que estará en función de las cantidades de material que añadimos y de nuestra dedicación (si añadimos el material troceado, si lo volteamos y mantenemos adecuadamente, si añadimos compost maduro o si utilizamos aditivos).

  • ¿PARA QUÉ SE DEBE COMPOSTAR?

Los procesos de revaloración y reciclaje que encontramos en la naturaleza nos sirven como modelo para el compostaje de los restos de cocina y de jardín, pero éste es también un elemento imprescindible en la planificación y gestión de residuos. Los principios de una política de gestión de residuos orientada con criterios ecológicos son:

  • Evitar o minimizar.
  • Reducir 
  • Reciclar

Los residuos. Una condición previa importante para la correcta revaloración de materiales viejos es la separación adecuada en origen. El objetivo es limitar al máximo la cantidad de residuos que no son posibles revalorizar.

  • El compost mejora la estructura del suelo y contiene todos los nutrientes necesarios para un crecimiento saludable de las plantas;
  • Los nutrientes se liberan lentamente, de lo que resulta una aportación continua de éstos;
  • El compost substituye al fertilizante o abono artificial, reduciendo así el consumo de estos productos y los efectos contaminantes asociados a su producción y uso;
  • El compost se puede emplear como substitutivo de la turba, con lo que se contribuye a la preservación de las marismas y turberas;
  • Una correcta aplicación del compost evita el crecimiento de malas hierbas y por lo tanto mejora las condiciones para hacer jardinería;
  • El compostaje en origen representa la manera más importante de reducir el volumen de la bolsa de basura, con la consecuente reducción de las necesidades de recogida y tratamiento y las emisiones asociadas.

Tanto desde el punto de vista económico como ecológico (ausencia de transporte y necesidad tecnológica y, por lo tanto, consumo muy bajo de energía) hay que dar preferencia al compostaje en origen, individual o colectivo, y fomentar en las instituciones adecuadas el compostaje descentralizado.

El compostaje en origen representa, por lo tanto, la aportación posiblemente más importante que a nivel individual cada uno de nosotros puede hacer para preservar el medio ambiente.

USO Y APLICACIONES DEL COMPOST

El compost se puede utilizar tanto para el cultivo de huerta como de flores, para el césped, árboles y arbustos.

Se puede aplicar maduro o fresco, tamizado o sin pasarlo por el cedazo. Arboles, matorrales y otras plantas tienen necesidades de compost diferentes y presentan un grado de tolerancia también diferente frente al grado de maduración del compost.

En la aplicación del compost hay que tener en cuenta lo siguiente:

  • El compost es al mismo tiempo humus y fertilizante, por lo tanto no hay que, además, abonar la tierra (el abono excesivo puede contaminar las aguas subterráneas y los ríos).
  • El compost no hay que enterrarlo, sino hay que dispersarlo. En general, se distribuye superficialmente y excepto en el caso del césped, se puede pasar el rastrillo ligeramente.

Para no sobreabonar el suelo y no contaminar el agua subterránea hay que esparcir anualmente no más de una cantidad de 10 l. de compost por 10 m2 de superficie de jardín, lo que equivale a una capa de unos 2 cm. de grosor. A partir de aquí, en función del tipo de planta o cultivo que tengamos y con la ayuda de las siguientes tablas podremos afinar más en el uso del compost. También hemos de diferenciar según el tipo, es decir, el grado de maduración del compost.

Fuente: www.ecoinventos.com

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